La lengua cuenta con un número finito de palabras, que si se combinan pueden producir infinitos mensajes. Suléxico es tan caprichoso que a veces se adapta a los nuevos tiempos y otras se transforma. En ocasiones da lugar a nuevos vocablos formados a partir de antiguos o toma prestados de otras lenguas. También deja de utilizar los que considera «obsoletos» o inapropiados para nombrar lo que nos rodea.
Los hablantes mantienen viva la lengua y el estudio de su léxico es complicado puesto que depende de muchos factores etimológicos, semánticos, morfológicos y sociolingüísticos. Por eso empleamos la técnica del puzle de Aronson en 1º de Bachiller para que su estudio fuera más cercano y fácil de asimilar.
Para desarrollar esta técnica, el grupo se dividió en equipos y cada uno se responsabilizó de una parte diferente del estudio del Léxico. Creamos un MERCADO DE PALABRAS.

Cada grupo tenía que preparar un estand que mostrara «los productos de su apartado», explicarlos al resto de la clase y proponer un ejercicio práctico para todos en un tiempo limitado.
Los alumnos se hicieron tutores del aprendizaje de sus compañeros siendo a la vez tutorizados por ellos. De manera que, la realización de la totalidad del tema estaba condicionada por la mutua cooperación.











