— Reseñas: Novela hispanoamericana —

En agosto nos vemos, Gabriel García Márquez

También esta novela me la regalaron en primavera, en un juego de libros entre compañeros. Me molestó el regalo porque no esperaba un libro de un escritor clásico y reconocido, quizás por mi anhelo por leer a escritores inexplorados. Me molestó que mi compañero no hubiese pensado en mí y que no se hubiese molestado en averiguar cuáles eran mis deseos. Mi ombligo.

De Gabriel García Márquez no puedo añadir nada de lo que ya se haya dicho sobre él, basta leer lo que escribe para seguir admirándolo. Lo que yo no sabía, ombligo ignorante, es que el regalo era precioso. En agosto nos vemos es la última novela corta que el maestro escribió al final de sus días, cuando la memoria ya le traicionaba y él sospechaba que era incapaz de hilvanar una historia.

Sus hijos desobedecieron su deseo de no publicarla y gracias a este acto arriesgado, hoy escribo sobre una historia fabulosa, la de Ana Magdalena Bach. Una mujer que cree que a sus cincuenta años es dueña de su familia, de su marido, de su vida, pero la visita a la tumba de su madre cada 16 de agosto le recuerda que está sola y que quizás solo viaja cada año a esa isla bacán para buscar el verdadero amor.

Podría alabar la estructura de la historia, el ritmo de la narración, las metáforas, la fusión entre el paisaje y el ánimo, la magia del realismo con la que narra García Márquez, pero no podría añadir nada nuevo a lo que sabemos de él, basta con leer sus páginas para quedar prendado una vez más del arte de este genio.

Este ha sido el momento de En agosto nos vemos y de Ana Magdalena Bach, tres nombres que juntos serían capaces de romper el cordón umbilical. 

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