Últimos días en Berlín es una novela de más de 600 páginas que no se puede clasificar en un único género, ya que es una mezcla de novela histórica, romántica y social.
Me regalaron esta novela hace dos años cuando la escritora quedó finalista del premio Planeta 2021 y desde entonces no encontraba el momento de leerla, quizás porque se desarrolla en torno a la segunda guerra mundial, un periodo histórico demasiado narrado en películas y libros. Sin embargo, y a pesar de ser una temática muy manida, no se centra solo en este momento.
Para contextualizar la historia del protagonista la escritora amplia el marco temporal y narra los hechos teniendo en cuenta la revolución bolchevique, la guerra civil española, la subida al poder de Hitler y el gobierno de Stalin.
Además, narra magistralmente las historias de otros personajes que dan enfoques diferentes a la situación y consigue con ello que el lector se implique emocionalmente en los hechos, sin caer en ñoñerías, y reflexione sobre el abuso de poder, el fanatismo, la lucha por la libertad y la igualdad entre los seres humanos.
Es muy interesante la unión de varios momentos históricos porque te da una visión global de los acontecimientos y de cómo los intereses y las relaciones internacionales marcan y manipulan la historia del ser humano.
Oímos hablar muchas veces de las guerras, las vemos en el telediario mientras comemos, pero somos insensibles al sufrimiento concreto de cada familia. Por eso, impresiona esta novela, porque te hace tomar conciencia de los hechos que ocurren en la intrahistoria de nuestro mundo y llegas a plantearte qué harías en esa situación.
La revolución bolchevique deja sin nada a Yuri Santacruz y a su familia aristócrata. Deben huir de San Petersburgo a Madrid, pero no podrán salir todos del país. Unos años después el protagonista llega a Berlín, cuando Hitler es nombrado canciller, con la idea de regresar a Rusia para encontrar a su madre y hermano pequeño. Pero su sentido de la responsabilidad y la justicia le llevan a vivir situaciones peligrosas en la capital de Alemania, donde, además, conoce a dos mujeres que cambiarán su vida. Todos sus deseos por encontrar y esclarecer la verdad de su familia serán sustituidos por la necesidad de seguir con vida.
Paloma Sánchez-Garnica ha sabido unir perfectamente historias, personajes, emociones y diferentes perspectivas históricas para escribir una novela, fácil de leer, pero muy bien estructurada y narrada.
