Las mocedades de Ulises es un libro de palabras bellas cargadas de emoción, que, si no se lee despacio, choca con las prisas de la vida y explota en la cara. Su ritmo pausado y lento provoca enfado y una pregunta: por qué corremos para llegar a todas partes sin alcanzar ninguna. Y es que Ulises se tomaba la vida de otra manera…
De Las mocedades de Ulises me quedo con las palabras que ponen nombre a cada cosa y las vivifican.
REGRESAR
“Cuando un ítaco sale a recorrer mundo, su madre toma del hogar un trozo de leño, lo apaga, y con su carbón escribe sobre los labios del hijo esta hermosísima palabra: regresar.”
MENTIRA
“- Poliades, ¿qué es lo que es mentira? – Quizá todo lo que no se sueña, príncipe.”
MAR
“¡Mar, mar! ¿Puedes lavarme el corazón?”
PALABRA
“Las palabras son inquietas mariposas que van y vienen.”
“- Pongo mi palabra en tus manos – declaró Ulises. Tenía en su espalda la mano abierta de Penélope. La pequeña y dulce mano estaría oyendo latir su corazón, mirando con las yemas las letras, una a una, de las palabras locas, enamoradas, ardientes, que el mozo estaba inventando. Palabras que al pasar, por el camino de esa mano, del sueño de él a la inmensa expectación de ella, se detenían un instante en la señal que el estribo del telar antiguo había hecho, día a día, en la palma de la paciente tejedora. Y el amor se hizo en aquel mismo instante profundo y puro, y eterno.”
LIBERTAD
“Pocas cosas existen en las que el hombre se reconozca tan libre, rico y fabulante como en un viaje en la mañana, en el tiempo nuevo, a través de un bosque.”
CONTEMPLAR
“Bajaron sin prisa desde los montes a la vallina. Antes de iniciar la bajada, en lo más alto de los pastizales, por donde va el camino real, Ulises se detuvo a contemplar la casa y las tierras de Penelópe. Las miró como parte corporal de esta, con amor, y se prometió recorrerlas paso a paso para poder poner estampas a las palabras de Penélope cuando Ítaca le contase memorias, acaso añorante. Quería saber de qué fuente bebía, y en qué cerezo las cerezas más dulces.”
AMOR SONORO
“Se asomaba al temeroso corazón del mozo de tanto amor súbito, venido a pies juntillas, embriagador. Lo sentía indecible y no obstante sonoro.”
DESEO
“- ¡Señor amo, átame con esta cuerda! ¡Átame por encima y por debajo de las rodillas! ¡Soy una mujer honesta! – Respeto tu castidad, Ofelia, pero no es necesario. – Sí, amo. ¡Te lo pido! ¡Átame por encima y por debajo de las rodillas! Haces tres nudos, y aprietas.”
“Cuando la nave abandonó la rada,… La más coloreada de las nubecillas aurorales tomó la forma redonda y carnal de la boca de Penélope.”
Gracias Alfredo Ugarte, amigo, por este libro y como decía Álvaro Cunqueiro: «Viajamos con nuestras imaginaciones y recuerdos, y lo que vamos creando o soñando son memorias y nostalgias. Quizá sea verdad que el fin último de toda cultura es la invención y la melancolía.»

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Las mocedades de Ulises narra la vida del héroe en su juventud basándose en la inspiración no sólo en La Odisea homérica sino en toda la tradición y cultura antigua griega que la literatura nos ha transmitido: tratamiento mítico, tradiciones populares, fantasía, con un paralelismo muy significativo entre el fondo y la forma: lenguaje popular, lírico y épico se combinan en una armonía sugerente.
Cunqueiro crea la vida del joven héroe a la manera de hacer de los poetas trágicos griegos quienes concebían las leyendas tradicionales y el mito desde el punto de vista de las más íntimas convicciones de la actualidad y convirtieron la tragedia mítica en una representación cotidiana, en versos líricos.
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