Los estudios sobre Ibsen sitúan a Un enemigo del pueblo en la segunda etapa de su obra, el realismo social. Su lectura o representación evidencia con gran descaro la crítica a las clases dirigentes, a los periódicos y a los intereses políticos de la sociedad del momento. Una crítica severa que nos lleva a nuestra época y que llevará a cada individuo a la suya sea cuando sea su lectura. Un clásico que molesta leer porque nadie quiere que sea real.
Peer Gynt y otras de sus obras románticas de la primera etapa le llevaron a este realismo desgarrador que cuenta con el arma más poderosa, la palabra. El lenguaje como explicaba Freud pone nombre a nuestros sentimientos y acciones, incluso las del subconsciente. Solo se necesita un interlocutor que responda o que simplemente escuche, porque el silencio también habla… Así ocurre en Un enemigo del pueblo donde las palabras, las que se dicen y las que se callan, transforman la buena reputación y la ciencia del protagonista, el doctor del pueblo, en el hombre más miserable y estafador, su enemigo. La opinión de los habitantes va de la ciencia y la razón del doctor Stockmann al poder y al absolutismo de su hermano, el alcalde, deformando a los personajes poco a poco.
El doctor se convierte en un ser marginado de la sociedad, un individuo que vive ajeno a lo que hacen con él, convencido de que su sueño y sus principios son verdaderos. Abandera como un pirata romántico sus ideas en medio de la tempestad.
Es curioso cómo del Romanticismo Ibsen pasó al Realismo para acabar considerándose uno de los dramaturgos más innovadores desde Shakespeare, convirtiéndose por ello en un precursor del Modernismo con otros autores.
Sin embargo, muchos estudiosos han considerado que Un enemigo del pueblo es una de las obras sociales más importantes de Ibsen, pero quizás no la mejor “escrita” en forma y técnica. En cualquier caso, esta obra es perfecta en su imperfección pues deja en el aire el debate entre la razón y la autoridad, entre la verdad o lo aparentemente verdadero, y esto la hace más auténtica. Fracciona en trozos la realidad como hicieron los pintores cubistas, de manera que el lector observa desde varios puntos de vista y desde diferentes escenarios la realidad social que rodea al protagonista.
¿Es pues Un enemigo del pueblo una obra del realismo social o la evolución literaria del autor? ¿Podría decirse que esta obra condensa las tres corrientes literarias en cinco actos?
La individualidad del protagonista, la crítica social y la perspectiva cubista de los hechos en Un enemigo del pueblo nos llevan a pensar que Ibsen no se debería catalogar en un único periodo, sino en la evolución y la globalidad del pensamiento, pues en sus obras se mezclan las pinceladas de un artista de todos los tiempos.
NB: Interesante la reseña de El retrato de Joyce