— Reseñas: Novela española —

Un destino propio, María Montesinos

En mayo me regalaron la tercera novela de María Montesinos, Un destino propio. Pensé que era una de esas novelas de folletín que debería leer por obligación por no hacer un feo a mi familia, sobre todo a mi hija que con tanta ilusión la había elegido, porque según ella me iba a encantar.

La semana pasada decidí comenzar y para mi sorpresa no pude parar de leer hasta terminarla. Es verdad que la historia es muy predecible y puedes intuir los posibles finales desde el principio, sin embargo, la estructura del contenido, las voces de la historia y la buena redacción hacen que sea una obra redonda, bien construida.

Además, el tema es muy atractivo al desarrollarse en los últimos años del siglo XIX y la autora contextualiza y ambienta esta época muy bien, con un montón de detalles que se suceden al hilo de la trama en su justa medida, sin resultar pedantes ni forzados.

Un destino propio es una novela histórica y costumbrista, con tintes intimistas y románticos. Trata de una mujer, Micaela Moreau, de menos de treinta años (entonces una solterona) que quiere ser maestra y lucha dentro de su entorno aristócrata para que las mujeres puedan estudiar y conseguir las mismas oportunidades que los hombres. En esa época el índice de analfabetismo en España era excesivo y, sobre todo, en las mujeres, que no podían tampoco optar a ningún estudio.

La historia que se desarrolla en Madrid y principalmente en Comillas, en el verano de 1883, describe muy bien la diferencia de clases sociales y el ambiente aristócrata y político que se gestaba en el Norte del país en el periodo estival.

La historia de Micaela se va entrelazando con la de Héctor Balboa, un joven indiano que acaba de regresar a estas tierras después de amasar una gran fortuna en Cuba. El narrador va dando paso a uno y otro de manera que el lector va conociendo el ímpetu y la fuerza con la que actúan ambos personajes en sus propósitos. Pero sus objetivos son distintos, sólo se parecen en la energía y la pasión que les mueve para cambiar lo que es injusto. Esto también les hace diferentes al resto de los personajes que reflejan el inmovilismo y el retraso que sufría España en esa época. En este contraste la novela se hace fuerte y atrapa al lector.

Mi hija lo sabía, el siglo XIX me fascina. La lectura de Un destino propio me ha hecho pensar y cuestionarme muchas cosas a nivel personal y social. En nuestras familias y en nuestro país aún queda mucho por mejorar y superar. Quizás el discurso de Concepción Arenal, Rosalía de Castro o Emilia Pardo Bazán no esté tan desfasado después de más de un siglo.

NB: Ahora tengo pendiente visitar la Fundación Fernando de Castro, Asociación para la Enseñanza de la Mujer, y como está cerca, el Museo del Romanticismo, anterior a esta época. Para acabar, tomaré un café en la confitería La Duquesita.

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La imagen de la cabecera es de Burgosconecta

Sin duda, esta canción podría ser la banda sonora del libro.

 

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