“Hay dos lugares en el mundo en los que una persona puede desaparecer por completo.”
Todos los arranques de las novelas de Susana Fortes son cautivadores, al menos lo deben ser según la opinión de la propia autora. De hecho, con este comienzo consigue meternos de lleno en su última historia y abrirnos la puerta de un misterioso secreto.
“En el Londres del Blitz una escritora, enamorada de los versos de T. S. Eliot, desaparece. Sin embargo, para encontrarla una estudiante que prepara su tesis tendrá que transgredir las normas, si quiere dar con su universo escondido.”
Cuando empecé a leer las primeras páginas de Septiembre puede esperar, sentí que me encontraba en otra de sus historias o de sus personajes típicos. Hay elementos narrativos, personajes, espacios, incluso imágenes y metáforas poéticas tan suyas que te hacen pensar que vuelves a lo mismo. Pero al seguir leyendo pensé que quizás su prosa la define tanto como las pinceladas alargadas definen a El Greco y esto no quiere decir que si ves uno de sus cuadros, ya no puedes sentirte fascinado por otro.
El caso es que para entender esta historia tuve que llegar al final. Poco a poco la autora fue sorprendiéndome con detalles y giros inesperados que borraron el escepticismo con el que comencé.
Supongo que una de las cosas que más me sorprendieron fue descubrir que los lectores y los escritores a veces vivimos en universos paralelos. Y esto ha despertado en mí esa faceta peligrosa de la Literatura que la convierte en un arma poderosa, capaz de desvelar los secretos más sorprendentes sin apenas contar nada.
La autora la conoce y por eso, no se vale de una prosa fantástica, ni busca paisajes exóticos para evadirse de la realidad y volar a los mundos paralelos. Es capaz de narrarlos en el aquí y en el ahora de una historia que para el resto de los mortales pasaría desapercibida, pero que encierra un universo extraordinario alejado de las banalidades mundanas, sólo perceptible para unos pocos.