— Reseñas: Novela española —

También esto pasará, Milena Busquets

También esto pasará (TEP), es el título de la novela que he leído de Milena Busquets. (Aunque no sé si todo pasa, porque al final siempre queda algo.)

El caso es que todavía no sé cuál es mi opinión sobre este libro. A mí no me gusta que me cuenten historias pasadas en presente como si estuvieran pasando ahora mismo, pero parece que ésta es una práctica cada vez más habitual. Al menos lo he visto muchas veces en los reality shows de la tele donde los famosillos cuentan sus affairs pasados como si estuvieran ocurriendo en el mismo plató. Claro, no es lo mismo.

Menos mal que me leen pocos, porque a lo mejor con la afirmación que acabo de hacer estoy cometiendo el peor de los sacrilegios lingüísticos y narrar en presente es lo más “in” y el último grito en el mundo literario. O es la misma vieja técnica que ya se utilizaba en los inicios de la Literatura.

Está claro que hablar en presente actualiza el marco de la historia y te acerca más a ella, por eso leer a Milena Busquets me ha resultado muy familiar y muy de “mi día a día”.

La voz que narra TEP es como mi propia voz cuando me voy contando a mí misma lo que pienso, lo que veo y lo que siento en cada minuto del día. Al decir esto parece que esta narración va a ir “loca” y sin guion, porque los pensamientos son así de caprichosos y traicioneros. Una idea te lleva a otra y a otra y de repente, te ves llorando porque añoras un amor del pasado o riendo porque la cuchara que hay encima de la mesa de la cocina te recuerda al día en que tu amiga Raquel la comparaba con su exnovio Eduardo a todas horas.

Pero no, la narración es preciosa, porque va sola y fluye. Las oraciones están cargadas de adjetivos, detalles, rincones, … como las ideas. Además, en TEP hay un guion. Blanca, la protagonista, necesita contarse así misma lo que está viviendo tras la muerte de su madre. La novela empieza y acaba en el cementerio y en un momento, que dura 172 páginas, repasa su vida y cómo le influyó su progenitora. Y así va repasando los momentos y las conversaciones con sus hijos, su exmarido, sus amantes, sus amigas y amigos, y nos va hablando de amor, desilusión, sexo, deseo, engaño, esfuerzo, cortesía, desidia, …

Es una voz femenina, observadora y sensible, como la de cualquier mujer moderna de cuarenta y pico años afincada en una ciudad grande y con recuerdos demasiado presentes en cada momento. Recuerdos y vivencias que explican lo que es ahora cuando se tiene que desprender de un ser que le ha marcado la existencia.

A lo mejor no me ha gustado por eso, porque es demasiado real, demasiado presente y demasiado mía. A nadie le gusta que los demás hablen de uno mismo.

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