— Reseñas: Novela española —

Las mocedades de Ulises, Álvaro Cunqueiro

Las mocedades de Ulises es un libro de palabras bellas cargadas de emoción, que, si no se lee despacio, choca con las prisas de la vida y explota en la cara. Su ritmo pausado y lento provoca enfado y una pregunta: por qué corremos para llegar a todas partes sin alcanzar ninguna. Y es que Ulises se tomaba la vida de otra manera…

De Las mocedades de Ulises me quedo con las palabras que ponen nombre a cada cosa y las vivifican.

REGRESAR

“Cuando un ítaco sale a recorrer mundo, su madre toma del hogar un trozo de leño, lo apaga, y con su carbón escribe sobre los labios del hijo esta hermosísima palabra: regresar.”

MENTIRA

“- Poliades, ¿qué es lo que es mentira? – Quizá todo lo que no se sueña, príncipe.”

MAR

“¡Mar, mar! ¿Puedes lavarme el corazón?”

PALABRA

“Las palabras son inquietas mariposas que van y vienen.”

“- Pongo mi palabra en tus manos – declaró Ulises. Tenía en su espalda la mano abierta de Penélope. La pequeña y dulce mano estaría oyendo latir su corazón, mirando con las yemas las letras, una a una, de las palabras locas, enamoradas, ardientes, que el mozo estaba inventando. Palabras que al pasar, por el camino de esa mano, del sueño de él a la inmensa expectación de ella, se detenían un instante en la señal que el estribo del telar antiguo había hecho, día a día, en la palma de la paciente tejedora. Y el amor se hizo en aquel mismo instante profundo y puro, y eterno.”

LIBERTAD

“Pocas cosas existen en las que el hombre se reconozca tan libre, rico y fabulante como en un viaje en la mañana, en el tiempo nuevo, a través de un bosque.”

CONTEMPLAR

“Bajaron sin prisa desde los montes a la vallina. Antes de iniciar la bajada, en lo más alto de los pastizales, por donde va el camino real, Ulises se detuvo a contemplar la casa y las tierras de Penelópe. Las miró como parte corporal de esta, con amor, y se prometió recorrerlas paso a paso para poder poner estampas a las palabras de Penélope cuando Ítaca le contase memorias, acaso añorante. Quería saber de qué fuente bebía, y en qué cerezo las cerezas más dulces.”

AMOR SONORO

“Se asomaba al temeroso corazón del mozo de tanto amor súbito, venido a pies juntillas, embriagador. Lo sentía indecible y no obstante sonoro.”

DESEO

“- ¡Señor amo, átame con esta cuerda! ¡Átame por encima y por debajo de las rodillas! ¡Soy una mujer honesta! – Respeto tu castidad, Ofelia, pero no es necesario. – Sí, amo. ¡Te lo pido! ¡Átame por encima y por debajo de las rodillas! Haces tres nudos, y aprietas.”

“Cuando la nave abandonó la rada,… La más coloreada de las nubecillas aurorales tomó la forma redonda y carnal de la boca de Penélope.”

Gracias Alfredo Ugarte, amigo, por este libro y como decía Álvaro Cunqueiro: «Viajamos con nuestras imaginaciones y recuerdos, y lo que vamos creando o soñando son memorias y nostalgias. Quizá sea verdad que el fin último de toda cultura es la invención y la melancolía.»

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Las mocedades de Ulises narra la vida del héroe en su juventud basándose en la inspiración no sólo en La Odisea homérica sino en toda la tradición y cultura antigua griega que la literatura nos ha transmitido: tratamiento mítico, tradiciones populares, fantasía, con un paralelismo muy significativo entre el fondo y la forma: lenguaje popular, lírico y épico se combinan en una armonía sugerente.

Cunqueiro crea la vida del joven héroe a la manera de hacer de los poetas trágicos griegos quienes concebían las leyendas tradicionales y el mito desde el punto de vista de las más íntimas convicciones de la actualidad y convirtieron la tragedia mítica en una representación cotidiana, en versos líricos. 

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