Vicente Marco Aguilar es un escritor valenciano con el que he coincidido en varias ocasiones y con el que he podido conversar sobre literatura. Su pasión por los libros y la escritura es evidente no solo en los encuentros con él, también en su trayectoria literaria. Ha ganado varios premios con algunas de sus obras. Es novelista, cuentista, dramaturgo y profesor de talleres de escritura.
En una ocasión me regaló El desorden de los números cardinales, una antología de 12 relatos que podrían leerse por separado, pero que están relacionados entre sí por un mismo espacio, el Complejo Residencial Hemisferio.
La lectura de estos cuentos me ha recordado a escritores como Poe, Saramago, Borges, Kafka… por la extrañeza y el surrealismo de las historias. Los personajes y las escenas son aparentemente normales, pero en realidad nos están hablando de paranoias, miedos y deseos ocultos que esconden otro mundo, ajeno al que creemos real. Otro hemisferio.
El autor tiene una habilidad extraordinaria para meter al lector en ese mundo escalofriante con un humor y una ironía que le da la apariencia de normalidad. Siempre con un final que no te esperas, aunque te resulta lógico cuando llegas a él.
Son historias que hablan del miedo a lo desconocido, de la angustia de sentirnos controlados, de no saber si nos manipulan, del maltrato psicológico, del dolor físico, de la separación de un ser querido, … De estas historias, me han sorprendido los nombres de los personajes, la relación entre ellos y el descubrir cómo poco a poco iban creando un mundo paralelo al que creemos que es el bueno. Es como si hubiese una línea fina que separa dos mundos o dos realidades, pero que están más unidas de lo que creemos.
Quizás vivimos tranquilos rodeados de personas “normales”, pero no sabemos si en el trato afable y en sus buenas formas se esconde una paranoia de la que formaremos parte y acabaremos mal parados. A veces me pregunto si los daltónicos conocen los verdaderos colores y el resto somos los que nos los inventamos.